Peugeot RCZ R: se acaban los adjetivos

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La potencia, como el dinero, tal vez no da la felicidad. Pero lo cierto es que ayuda un rato. Por eso, aunque 270 CV en poco más de 4 metros de coupé no son exactamente un alarde de insensatez, el Peugeot RCZ R de momento ya se ha ganado el respeto de muchos. Incluidos nosotros.

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El espectacular deportivo francés se hará mayor en Alemania (precisamente donde se le mirará con más recelo), durante el Salón de Frankfurt 2013. Allí podrá verse que el restyling realizado servía para algo más que lavarle la cara, y que las intenciones anunciadas hace menos de un año no eran solo para llamar la atención.

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Sí resulta llamativo, en cualquier caso, que para alcanzar semejante cifra de potencia hayan llevado hasta el extremo el pequeño bloque 1.6 THP que tantas alegrías suele dar en modelos tanto de la firma del león como de Citroën y Mini. Y es que, para bien y para mal, la eficiencia manda y ahora junto al antaño único valor relevante de cualquier automóvil la marca presume de los 145 g/km de CO2 que emite a la atmósfera el RCZ R (un consumo medio de 6,3 l/100 km). Impresiona, pero de otra manera.

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Así que nos quedaremos con los 270 CV, que no por nada convierten a esta versión del 2+2 galo en el modelo más potente de la historia de la marca, amén ser el que más rendimiento extrae en la actualidad entre las mecánicas de su cilindrada que pueblan el mercado (¿Habrá tomado nota Ford para su 1.6 EcoBoost?). Y otro detalle para los que piensan (o pensamos) que el turbo sin cilindrada es menos turbo: un par motor de 330 Nm disponible a partir de 1.900 rpm. Para sí los querrían muchos turbodiésel.

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Esta evolución del THP, denominada EP6CDTR, cuenta con un gran número de componentes nuevos, necesarios para responder adecuadamente a las solicitaciones del acelerador. Entre ellos un turbo Twin Scroll redimensionado, un colector de acero específico y más resistente a las altas temperaturas, pistones de estructura forjada de aluminio o cojinetes con revestimiento de polímero, firmados por Mahle Motosport.

Con estos mimbres (y algún otro, como un aligeramiento de 17 kg respecto al RCZ de 200 CV) al Peugeot RCZ R le da para acelerar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y recorrer los 1.000 primeros metros con salida parada en 25,4 segundos. Podría superar los 250 km/h, pero probablemente a la marca le resulta más satisfactorio explicar que se ha limitado la velocidad máxima en ese punto del marcador, ‘como los alemanes’.

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En realidad, este detalle no debería importar demasiado, porque la gracia de conducir tiene más que ver con lo rápido que abordas las curvas que con el tiempo que tardas en llegar a ellas. Por eso, se agradece que Peugeot haya tirado por lo seguro en su equipo de ruedas: unos GoodYear Eagle F1 Asymmetric en medidas 235/40 R 19. Una distancia al suelo rebajada 10 mm (ello implica con seguridad una suspensión más dura) y, tomen nota todos los demás, un diferencial autoblocante Torsen para no dejarse nada a la salida de las curvas, completan un conjunto que, además de superar con creces el comportamiento de sus hermanos (como el HDi 163 que probamos) promete convertirse en la referencia en su segmento. ¿Me has oído, Volkswagen Scirocco R?

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